EL AGUA DEL VIGILANTE DE SEGURIDAD


#cuentoBD    Al vigilante de seguridad le entró sed y le pidió el favor a un joven visitante de que le comprara agua. El error no fue pedir el favor sino a quién. El ladrón inyectó un somnífero a la botella y pudo robar cómodamente mientras el otro dormía. Moraleja: No es tan mala idea llevar siempre una botellita personal a cuestas.

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